La Revuelta de las Bolsas

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En momentos de crisis el ser humano consigue innovar y utilizar su creatividad al máximo. Estamos en la era del plástico y en medio de una grave crisis ambiental producto del descarte inconsciente de este material. La revuelta de las bolsas es un proyecto social, educativo y artístico que parte de esta premisa. Le da valor al arte y la creatividad para crear conciencia e involucrar a la gente en la defensa y el cuidado de nuestro planeta. La propuesta es buscar la manera de reutilizar este material involucrando a las comunidad, generando no solo conciencia sino la limpieza del entorno y a la vez recursos para las familias. Valiéndose de la elaboración de distintas artesanías y del arte.

Curiosamente es en los lugares más desfavorecidos del planeta en donde ha surgido una gran cantidad de proyectos comunitarios en torno al reciclaje de plásticos. Algunos ejemplos maravillosos son las casas y escuelas que se están construyendo con las botellas plásticas en muchas comunidades en Latinoamérica. También se utilizan para crear bombillos potentes y económicos que alumbran las casas de los más desprotegidos en zonas marginales o rurales de los países asiáticos. En Chile y Perú se recolecta el plástico, se muele en pedacitos y luego se mezcla con cemento y agua para hacer ladrillos. Estos se secan al sol y por ende no requieren de electricidad, lo que hace que sean muy económicos y, según los resultados, sumamente resistentes incluso en estas zonas sísmicas.

La innovación es darle valor a un material que muchos descartarían como simple basura y que tiene propiedades que lo hacen atractivo como la variedad de colores, texturas, transparencia y tamaños. Los materiales son gratis y abundantes: bolsas, pitillos, tapas, botellas, globos y envoltorios de alimentos. Estos son reutilizados aplicando técnicas tradicionales como la costura, el tejido, la joyería y la cestería.

La creación de productos hermosos, que a su vez mejoran la calidad de vida de toda la comunidad, son fáciles de elaborar ya que requieren de pocos recursos económicos. Con unos ganchillos de crochet y un equipo de mujeres tejedoras se pueden crear desde bolsos y accesorios hasta artículos para el hogar. Los beneficios de estos grupos son inmensos: las mujeres se sienten productivas y pueden garantizar a sus hijos comida y educación y al mismo tiempo logran la limpieza y saneamiento de su entorno ambiental. Por ejemplo, una simple cartera puede llevar más de 40 bolsas plásticas tejidas. Uno de los propósitos de Bags Revolt es aprovechar la gran tradición artesanal que existe en Latinoamérica y promover la reutilización de plásticos como material alternativo.

Crear productos reciclando plásticos la acción es buena no solo para el ambiente sino que además dicho producto se vuelve un objeto social, es decir, comenzarán a surgir conversaciones espontáneas en torno al objeto que ayudan a crear conciencia sobre el problema de los plásticos. Esta nueva conciencia puede inspirar a muchas personas, independientemente de la esfera de la vida en que se desenvuelvan, y a ver el plástico como un material con el cual pueden experimentar.

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